Dura 5 minutos y encima, es para toda la vida!

Actualizado: feb 18

Si, estoy hablando del acto de casarse. De decir: “SI, QUIERO”.




¿Qué encierra el hecho de casarse con alguien? Para muchos algo cultural y/o religioso. Para otros solo una firma y para otros supongo, la tranquilidad de “asegurarse” algo para toda la vida…

Cuando viví en México, me tocó ver como muchas chicas de entre 22 y 26 años se preocupaban por recibir un anillo de compromiso tanto como si fuera lo último que pasara en su vida. Y ese tramo de edad es como el límite: si no sucede, algo está mal. Básicamente lo único que importa para que eso suceda es que ambas partes de la pareja hayan acumulado unos cuantos años juntos. No importa que hubiera pasado en el medio; si hubo fidelidad o no, si tuvieron la oportunidad de convivir o no, o si pudieron comprobar que son compatibles para una vida juntos o no. Lo único importante es que hayan estado unos 3, 4, o 5 años de novios y entonces, poder dar el SI. Incluso en muchas familias, ni siquiera se valora el que los novios no hayan convivido antes de casarse; no se les está permitido. La chica solo sale de su casa si está casada con el hombre con el cual va a convivir.

A mi manera de ver algo muy tonto y antiguo, más para muchas personas de vida o muerte. Y como dije antes, si tienes 25/26 años y tu novio no te ha entregado el anillo, estás en serios problemas.


Ojo que ese no es el único problema. Una vez pasado el casamiento, seguirá el siguiente punto del esquema 1 que es: “hacer bien la tarea…”, lo que se remite a tener unos cuantos hijos. Y esa fue la frase que más leí en las felicitaciones por parte de algunos mexicanos, a mi casamiento.

En los casos de los religiosos pero un poco más avanzados, entraría lo que es el sentir de que hay que casarse porque Dios así lo quiere y, porque es parte del esquema +1 (+1 es mi símbolo para identificar el esquema bien visto socialmente pero un toque más evolucionado). Aquí tendríamos la posibilidad de estar de novios el tiempo que queramos; podemos convivir, podemos viajar, podemos tener una mascota, ocuparnos de ir al súper, presentarnos en familia, etc, y entonces cuando el hombre lo decida, dar el SI. Seremos “felices” y un tiempo después, tendremos una prueba de embarazo con resultado positivo.

Algo también aburrido pero válido para muchos y representante de lo que se tiene que hacer. Y digo aburrido porque pienso que todo lo que esté pre meditado, saca totalmente la magia de la vida en si.

Ok. Hasta aquí resumí un poco lo que contiene el valor agregado cultural y religioso. Voy ahora a hablar de lo que me toca de manera más personal.


Cuando nos acercamos al registro civil español y estuvo todo listo para realizar la ceremonia, la primera pregunta fue si íbamos a ir vestidos. Aunque la respuesta parezca obvia, ellos se referían a si iríamos vestidos para la ocasión o simplemente a firmar. Al parecer, muchísima gente llega vestida como si fuese al super ya que su único interés es firmar e irse de vacaciones (luna de miel).

¡Que fuerte! Digo, no soy la persona más conservadora del mundo pero no deja de ser un acontecimiento aislado en tu vida y además, suponiendo que sea por única vez. Equis, respondimos que sí, que iríamos vestidos de traje y demás y entonces asintieron que avisarían al alcalde para que fuera vestido acorde.

Ahí tenemos otro caso muy común (al menos en España) donde el casarse es simplemente una firma. Por último, los que se casan con la esperanza de asegurarse algo, entre comillas.

Y ese sentimiento es, creo, el que me toca más de cerca. La pregunta entonces es: “¿Por qué?” ¿Por qué la existencia de ese sentimiento si es algo que con dinero puede anularse fácilmente…?


En mi caso fue un poco de todo. Primero y primordial decidimos casarnos entre los dos. No hubo una propuesta de él hacia mí, en un lugar soñado y acompañado de un anillo brillante. Simplemente un día dijimos que nos gustaría ser esposos y voilà, empezamos a preparar todo. Vimos que en México sería imposible debido a los papeleos, tampoco teníamos muchas ganas de que allí fuera y entonces, lo hicimos en España. Llegamos a dicho lugar y allí, dimos el SI.

Los preparativos fueron un trabajo arduo: papeles que debían llegar desde México; papeles de Uruguay, de Francia y un sin fin de trámites que parecían algo de nunca acabar. Llamadas van, llamadas vienen, comunicaciones con los consulados, dudas, más dudas, hasta que al final todo estuvo listo para el gran día.


Llegamos al día de comprar lo que vestiríamos; el vestido, los zapatos, los accesorios. Llevar los trajes a la tintorería, comprar las flores, el pastel, la decoración, etc, etc, etc. Tuvimos dos días para asimilar todo desde que nos autorizaron a casarnos, hasta que finalmente sucedió.

Algunos familiares arribaron a la ciudad para acompañarnos en ese día y estando todo listo, despertamos aquella mañana de domingo calma y acalorada. La boda se celebraría pasado el mediodía.

Ese día me levanté muy temprano, pocos minutos pasadas las 7 am. Mi cuerpo, para mi sorpresa, no paraba de temblar. Estaba muy nerviosa, mucho más de lo que hubiera esperado. Tome mi desayuno como siempre, medite y cerca de las 11 am comencé con los aprontes.

Ese día el peluquero solo trabajaba a domicilio, por lo cual el costo era tres veces más alto y yo no estaba dispuesta invertirle tanto a los 15 minutos que duraría todo. Por ende, luego de mirar 10 vídeos en Youtube de “Peinados para bodas” y 4 tutoriales de maquillaje para “boda”, tuve idea de como luciría.

Para las 13 hs de ese domingo, estaba montada en mis tacones y cubierta por mi vestido soñado.


Eran solo 5 hojas de libreto pero mientras nosotros estábamos parados frente al alcalde controlando todo tipo de emociones, el solo leía. Pierre no se paraba de moverse y yo solo pensaba: “no llores Lorena, no llores.” Mi suegro sostenía el celular por donde veían todo desde Uruguay y mi suegra, registraba en fotos y vídeos cada detalle. ¡No se le fuera a escapar NADA!


Se que la ceremonia por reloj duró unos 15 minutos pero para mí, fueron 5. Los anillos nos los íbamos a entregar allí. Luego de 5- 10 minutos, nos pidieron que los entregásemos y entre risa y risa, fueron adjuntados a sus respectivos dedos.

Seguido a eso, las palabras fueron: “En presente de los testimonios y ante su voluntad de contraer matrimonio libre y voluntariamente, yo XXX y de acuerdo con la competencia que me atribuye la ley, los declaro: MARIDO Y MUJER.

¿¿¿¿WHHHHHTAAATTTT???? ¿Ya éramos marido y mujer??? ¿Así de fácil? ¿¿¿Y tan rápido??? Woooooooowwwww. Ese fue mi primer pensamiento.

Festejamos, firmamos y nos fuimos. De un segundo al otro habíamos hecho algo que era para “toda la vida”. Mi hermana me preguntó como se sentía y la verdad, igual. No cambia en nada pero sin embargo, representa una unión ante la ley que atribuye derechos y obligaciones de adultos y de por vida.




En fin. Aún no me queda muy claro porqué nos casamos — en general — . En mí, además de generar felicidad generó paz, tranquilidad. En alguna parte de mi ser, erróneo o no, generó el sentimiento de alivio el saber que estábamos unidos más que de palabra. Porque cuando sos novio lo sos de palabra, más cuando te casas lo reconoces ante la ley. El amor es el mismo y el comportamiento también, con la diferencia de que portas un anillo las 24 hs y sabes que tu apuesta al amor fue reconocida mas allá.

Y siendo que sabemos que mediante un abogado es totalmente anulable; ¿Por qué nos hace feliz?, ¿por qué se nos hace necesario?, ¿por qué, en mi caso, me dio esa sensación de tranquilidad? Aún no lo se. Supongo que lo descubriré con los años.

Eso sí. Hay una cosa que pensé y repito hasta el cansancio: es un proceso largo para solo 5 minutos. Es emocionante y desconocido. Sino lo haces con el amor de tu vida, con esa persona con la cual sientes que nada está mal, estás perdido. Limítense a dar el SI solo con aquella persona que les haga sentir que todo está bien, que no hay nada por cambiar, que no hay nada por mejorar, porque las personas no cambian… son como son y sino sientes que todo está bien, mejor esperar. Luego de casados somos iguales, así que eso de que “estando casados será diferente”, no existe. Ningún otro factor que la intuición debería influir a la hora de tomar esa decisión.


Esto de casarse es un acto de segundos que si lo realizas con la persona equivocada, puede ser el mayor error de tu vida.



Hay cosas que debemos hacerlas bien sin dejar margen al error. De otro modo, mejor no hacerlas.




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