Mi primera vez en Mexico


"Vienes a prostituirte", esas fueron las primeras palabras que escuche al pisar suelo mexicano. Menuda bienvenida.



Cuando llegas a México y bajas del avión, primero pasas por migración y luego recoges tus maletas. Entonces se forman enormes filas separadas en dos: turistas y mexicanos. Cuando llegas al pequeño mostrador un agente de migración hace las preguntas típicas: por cuanto tiempo estarás, cuanto dinero llevas, a que vas y donde vas a quedarte. A algunas personas ni siquiera les preguntan algo. Pasan como si entraran a un supermercado y ya. Pero a mi no, conmigo fue diferente.


En el avión venia con la chica que había conocido en Ezeiza (Aeropuerto Internacional de la ciudad de Buenos Aires) y así pasamos al mostrador de migración, juntas. Comenzaron a hacernos miles de preguntas cuyas respuestas no convencieron al agente y entonces nos metieron a la sala de retención. Es una sala que de fuera se ve rodeada de espejos y que dentro, esta llena de policías, las cuales gozaran de tu sufrimiento como si hubieran ganado la lotería. Son personas que amaran maltratarte y mirarte como si fueras un delincuente, haciéndote sentir basura. Por consiguiente una vez allí, llenaras una planilla con datos que nadie leerá y esperaras una, dos o cinco horas para ser llamado a comparecer.


Primero llamaron a la chica que iba conmigo y luego a mi. Los sentimientos que tuve en ese momento los recuerdo a la perfección, ya que siguen intactos en mi. Era una mezcla de confusión, incertidumbre, nudos en la garganta por lagrimas que debía esconder y la pregunta del año: por qué a mi?

Y en medio de eso, mientras apoyaba mi espalda en la pared, se escuchó: Lorena, por aquí…

Me levante y seguí a un joven que me guió a un segundo piso, donde me estaban esperando 5 oficiales de migración y una mal nacida pronta para matarme. Mi cuerpo temblaba de una manera que yo no podía controlar, las manos me sudaban (incluso ahora mientras lo escribo mis manos empiezan a temblar) y mi voz apenas podía escucharse. Me senté y comenzaron las preguntas.

A que viene? A quien conoce aquí? A que te dedicas? Ah, eres bailarina? JA JA JA. Y tus padres que hacen? Un sin fin de preguntas que a lo que respondiera, todo era motivo de burla. Nada de lo que yo dijera estaba bien porque para ellos yo me iba a prostituir.


Después de 15 minutos de ser interrogada, me dijeron así: “ Tu vienes a prostituirte. Te regresas a tu país en el siguiente vuelo."

Sin ninguna posibilidad de apelar, me llevaron a donde estaría privada de libertad las próximas 20 horas. Era un cuarto con 4 sillas azules de aeropuerto; un baño y un escritorio adelante, custodiado por una policía. Una vez en ese sitio me quitaron los cordones de las botas, mi celular y la mochila que traía encima. Hasta ese momento yo no había podido hablar con nadie. Ni con mi familia ni con el consulado de Uruguay, ni con nadie a quien le importara mi bienestar.



Una vez aislada de todas mis cosas, me dieron una colchoneta tipo de cárcel y me obligaron a permanecer en la parte trasera.

Quizás algunos sepan, otros no, siempre que viajas y tras cualquier circunstancia tu tienes derecho a comunicarte con tu consulado. Es UNO de tus derechos, el realizar una llamada a tu consulado o a quien quieras. Ni yo ni la otra chica lo tuvimos y aunque lo pedíamos llorando desconsoladamente, solo se reían y decían que NO.

Al rato de estar allí, entra un señor y nos pide firmar nuestras declaraciones. Al leerlo, ademas de estar súper mal redactado, decían cosas que yo no había dicho! Habían escrito algo que era totalmente mentira, con faltas de ortografía, que sino firmábamos podía hacer que nos dejaran allí por mas tiempo. Jugaban totalmente con nuestro miedo y sobretodo con nuestra desinformación , porque claro que si hubiéramos estado informadas nada de eso nos hubiera pasado.


Todo eso sucedió el 31 de Octubre del 2014, al rededor de las 18 hs. En este punto cabe destacar que nadie de mi familia tenia noticias mías, así que podía estar en migración, secuestrada, perdida, quien sabe.

Paso la noche y cuando me canse de llorar, me tire a intentar dormir. En un momento me levante para ir al baño y había un hombre con su celular, tomando fotos o filmando (nunca lo supe), que cuando me acerque guardo su celular y me quedó viendo. Entre al baño y cuando salí, ya se había ido. Y como siempre dicen, luego de toda tormenta llega la calma y ahí estaba la nuestra, el amanecer. La salida del sol para nosotras significaba que el fin a esa pesadilla estaba a punto de llegar. Me acerque a la chica que vigilaba y le pregunte, juntando mis manos en posición de rezo y con los ojos desbordados en lagrimas si me dejaba avisar a mi familia que estaba bien. Por favor, un solo mensaje de whatsapp…- NO. Esa fue su única y miserable respuesta.



De vuelta atrás y rezando para que todo acabara, llegó un hombre para hablar con nosotras y ver si decidía dejarnos entrar al país o efectivamente, nos regresaba. Las dos, como pudimos empezamos nuevamente a contar lo sucedido pero antes de que dijera nada yo agregue: por favor, dejame avisar que estoy viva. Tengo familia, no soy una delincuente como me están tratando, no hice nada malo y no soy de la calle, tengo familia. Dejame avisar que estoy bien.


Gracias a dios, ese hombre conservaba algo de humanidad y me permitió hacer la llamada. Logre comunicarme en un audio de desesperación avisando que estaba retenida en migración y que estaba “bien”. Audio que recorrió medio México y otro tanto de Uruguay. Un audio que hasta el día de hoy todos recuerdan por el miedo y desconsuelo que se podía escuchar.

Tan solo imaginen a mi hermana menor trabajando y desbloqueando su celular para escuchar eso; a mi madre en medio de la calle, saliendo de hacer una denuncia en INTERPOL por mi desaparición escuchando eso; a mi abuelo recién levantado enterándose de lo que estaba pasando. Y todo por no saber…


Se hicieron las 10 am y el avión salio con destino a Buenos Aires. Sin posesión de nuestros pasaportes y custodiadas fue que hicimos esas 10 horas de regreso a casa. La pesadilla había acabado.

Al llegar, bajamos directo a preguntar que podíamos hacer y se lo preguntamos a quien nos esperaba con los pasaportes. La respuesta fue: “ lo que pasa en México, queda en México.”

Todo eso que me sucedió, quiero decirles que es totalmente ILEGAL. Tu como extranjero posees muchos derechos que ellos están acostumbrados a violar, simplemente por el hecho de ahorrar tiempo y dinero. Miles de personas aterrizan a diario en el Aeropuerto de Benito Juárez, haciendo muy viable este tipo de manejos indebido por parte de las autoridades.

Hoy día existen miles de denuncias que han sido presentadas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, algunas con antigüedad de 14 años aunque sea difícil de creer, las cuales claro está no han sido resueltas y difícilmente lo sean.






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